UN PLACER GENIAL, SENSUAL

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A la altura del número 3.000 en Isidora Goyenechea, Las Condes, en el nivel menos 1, se encuentra La Casa del Habano Chile, un verdadero lujo al que acceden unos pocos. Hasta allí se acercan los apasionados expertos del tabaco con tal de fumar un buen puro.

Si un adjetivo califica con redondez absoluta el universo de los Habanos es pasión. Se requiere más que experiencia, conocimientos y buen arte para dar vida a un buen puro cubano, hecho a mano y con denominación de origen reconocida. La pasión acompaña desde el alba hasta la penumbra la inmensa labor del veguero.  Con exhaustiva dedicación se trata en la fábrica cada hoja de tabaco: en la escogida, en el despalille, en la mesa del torcedor… Ansiosos investigadores hurgan en su historia mientras en la intimidad de una Casa del Habano persuasivos vendedores recomiendan al cliente cada vitola, a saber, una Mareva o una Corona, un Petit Edmundo o un Robutos, una Pirámide, un Prominente – conocido popularmente como Doble Corona-.

Así de apasionante resulta el vínculo de los epicúreos fumadores que hallan en una hoja de tabaco enrollada aquella fuente de efímero placer. Ya lo decía el famoso estadista,  intelectual e insaciable fumador británico Winston Churchill, siempre con un habano en ristre. “Fumar puro es como enamorarse. En primer lugar, se sienten atraídos por su forma, te quedas por su sabor y siempre se debe recordar, nunca dejar que la llama se extinga”.  Fumar habano es un arte, un estilo de vida que si bien a mera vista supone una simple bocanada, envuelve una minuciosa pero fascinante ceremonia, un verdadero ritual.

Cada paso revela el minucioso arte escondido tras la silueta de humo. Como regla general se aconseja cortar al nivel de los ¨hombros¨ del puro, es decir, justo cuando la cabeza  comienza a estrecharse.  Otra clave es encender el puro lentamente y no quemar la capa (es recomendable utilizar fósforos de madera, encendedores a gas butano o varillas de cedro). Amplio conocedor de este estilo de vida, José Miguel Salvador, dueño y fundador de la Casa del Habano Chile recomienda  esperar al menos un minuto entre   cada bocanada, menos tiempo podría provocar efectos desagradables en la fumada, como recalentar el puro o generar mareos.

“Suaves bocanadas – consigna el galardonado como Hombre Habano del año en 2013 – nos invitan a  sentir los complejos aromas y sabores que entrega el humo al quemar las añejadas hojas de tabaco. Al dejar que el humo recorra todos los sectores del paladar y lengua busque aromas y sabores básicos (salinos, amargos, dulces y ácidos). Luego relacione estos sabores con productos conocidos como cuero, madera, cedro, castaña, café, entre otros,  y por supuesto tabaco”.  Al finalizar el último acto No apague el puro al terminar de fumar. Solo déjelo dormir horizontalmente en el cenicero y en unos segundos morirá con dignidad.

EL TEMPLO DEL PLACER

Un mercado que va en alza en cuanto a fumadores de habanos se refiere, es el nacional.  Bien lo sabe José Miguel Salvador, el chileno que en 1997 se enamoró del puro de origen cubano y desde entonces ha sido un apasionado propulsor y promotor del exclusivo tabaco en nuestro país. Al evocar su primera vez, lo que todo buen hombre recuerda como si fuera ayer, el rostro de Salvador dibuja una leve sonrisa, su mirada se eleva hacia el horizonte. La inflexión de su voz se pierde en el compás del tiempo, denota mayor calma.

“En aquellos días – dice –  trabajaba en un banco, en el área minera, lo que me llevó a Venezuela para aprobar el financiamiento de una empresa canadiense.  Al cerrar el trato, el representante norteamericano me señaló que en su país de origen todo negocio se sellaba con un buen habano. Con tal de no ser menos – sonríe – le expliqué que en Chile acostumbrábamos de igual modo. Luego de fumar un rato sentí el paladar algo picoso y astringente. Pero luego de beber un exquisito ron de origen venezolano mi paladar fue reseteado, endulzado por la melaza del destilado. El resto de bocanadas fue puro placer. Logré degustar el sabor del tabaco, sentí las notas a vainilla, pan tostado, chocolate, en fin… fue amor a primera vista”.

Desde entonces, se hizo un experto en habanos, viajó a Cuba ávido de conocimiento, hasta que en 2009 le ofrecieron la franquicia de Casa del Habano para nuestro país. Hoy este “templo del placer” ubicado a los pies del majestuoso Hotel W en el barrio financiero, gastronómico y comercial de mayor auge en Santiago, deleita a los clientes más sofisticados con cada una de sus exigencias.

Acondicionada con tecnología de vanguardia para conservar los habanos en la temperatura y humedad ideal y con un diseño cómodo y elegante, elaborado especialmente para  fumadores, La Casa del Habano Chile (LCDH) representa un verdadero santuario para los fumadores de puros cubanos. Al interior del salón recorrimos  el Walk-in Humidor, un espacio donde todo el mobiliario y las cajas de puros fueron confeccionados de cedro español, lo que permite una mejor conservación y añejado del habano. El piso fue elaborado de alcornoque portugués con tal de absorber el exceso de humedad. La música que acompaña la fina selección y exposición de cada una de las 27 marcas elaboradas por Habanos S.A. no puede ser otra que el son cubano.

Lujo entre cuatro paredes

En la “contra-pared”, o bien, al lado opuesto de la referida habitación, se nos concede el privilegio de conocer el sector más exclusivo de la tienda, el lujo entre cuatro paredes. Un espacio restringido mediante huella dactilar únicamente para los socios. Grandes empresarios como Claudio Easton, de los muebles y outlets del mismo apellido; reconocidos actores como Cristián de La Fuente y Ricardo Arjona, son poseedores de un locker o casillero en LCDH. Es más, el famoso cantautor puertorriqueño antes y después de cada concierto en el país solicita un momento de relax al interior del exclusivo humidor.

Todo un orgullo, sin duda, para José Miguel Salvador ser el dueño y anfitrión de La Casa del Habano en nuestro país. Un privilegio fue también liderar la única marca de edición limitada dedicada al cono sur. “Hace tres años que tuve el honor de llevar la delantera en el proyecto de obtener un puro de edición limitada para Chile,  Argentina y Uruguay. Viajamos a la isla para escoger la mezcla de sabores, formato y otorgarle un nombre: El Patagón. Incluso, el lanzamiento – en diciembre pasado – para estos tres países se hizo en nuestra tienda, el hogar del mejor habano del mundo”. 

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