UN BOSQUE DE TEJIDOS

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Tejen sus propias reglas, punto a punto diseñan su propia versión. Un grupo de knitters borda innovadoras ideas, creando patrones que dan curso a grandes decisiones. Así se viven los cursos de manualidades en Taller del Bosque, espacio inaugurado a fines de julio en Blanca Estela Center.

En el recién inaugurado Taller del Bosque se respira un rico aroma a café. De fondo suena la playlist de selección transversal con “música buena onda”. En pleno invierno un tibio pero agradable  sol calienta el nuevo espacio ubicado en el segundo piso del Blanca Estela Center – en Bosques de Montemar-  mientras unas catorce alumnas aprenden y perfeccionan en forma relajada sus técnicas del tejido a palillos siguiendo las directrices de Marina Torreblanca.

Diseñadora de profesión y otrora directora de la revista Tejidos Paula, @maritorreblanca creó en 2004 un blog de tejido para compartir sus experiencias, historias y aventuras. Durante la última semana de julio tuvo el privilegio de iniciar en Concón los cursos de manualidades con Taller de Cuello Brioche, Taller de Shawl y Taller de Calcetines.

Casi 60 ovillos, 35 patrones, 10 set de palillos de doble punta, 13 palillos circulares, 10 puntas de palillos, 10 cables, 170 marcadores de puntos, 30 mujeres… es la lista enumerada por Marina en los tres talleres desarrollados en cuatro días. Sin embargo, confiesa que no tiene cómo dimensionar la experiencia vivida fuera de Santiago, donde reside y acostumbra a dar cursos. “Vi felicidad y cariño en esas sonrisas, en alumnas que vuelven felices, en mamás e hijas tomando el taller juntas […] Otras esperaron por meses y aprendieron algo que no se lo imaginaban”, postea en su Instagram.

“El cien por ciento de las alumnas ya me conocía por redes sociales – nos comenta la instructora -, entonces hay una cercanía, simpatía y confianza para pasarlo bien, para crear un espacio de buena onda”. Y nos consta, pues más que un taller, apreciamos un lugar de escape. No precisamente evasión de algo malo, sino de la rutina muchas veces desgastadora. Un escape de los deberes, compromisos, hijos y un largo etcétera.

TEJIENDO SUEÑOS

En cada jornada este grupo de tejedoras se encontró para compartir de todo, complementándose, potenciándose como mujeres que tejen algo más que una prenda de abrigo. Para Denise Doren, dueña de @mi_tallerdelbosque – tienda de lanas, bolsos y géneros, además de un espacio creado para aprender manualidades -,  precisamente esta es la esencia del nuevo local en Bosques de Montemar, al surgir como un sueño proyectado desde su estancia en el extranjero.

“Junto a mi marido tuvimos una panadería pero decidimos venderla para vivir en Estados Unidos y brindar a nuestras tres hijas una nueva experiencia de vida. Allí pasamos tres años, aunque no pude consolidarme en mi profesión como traductora-intérprete; por ello, buscando algo que hacer, aprendí a cocer a máquina para hacer bolsos de tejedoras”, nos cuenta Denise.

A través de una plataforma digital vendía sus confecciones. Y aunque no es fácil iniciar un sueño en algo que no estudiaste – añade -, “me di cuenta de que sí te puedes dedicar, con mucho esfuerzo, a lo que realmente llena tu corazón”. Con esa idea en mente y un proyecto prácticamente armado, retornaron a Chile en marzo pasado para inaugurar un 22 de julio el Taller del Bosque, en el Strip Center de Bosques de Montemar, un espacio donde la gente se sintiera cómoda para ir a tejer, bordar, aprender nuevas técnicas, perfeccionar las que ya tienen y además tener de todo para sus manualidades.

¿Cómo se conocieron con  Marina? “A Marina le envié desde USA uno de mis bolsitos para que me contara si le gustaba, si era cómoda para ella. Desde allí mantuvimos contacto para que viniera a dictar cursos apenas  abriera mi espacio, y así fue”, afirma Denise.

Un sueño concretado, un nuevo espacio donde se aprende mucho más que manualidades. Una tienda con géneros y accesorios que no se encuentran en cualquier lugar. Un rincón preciado en medio de un bosque de lanas donde Denise Doren seguirá trayendo a las mejoras instructoras para que más mujeres – y hombres si lo desean – adquieran las habilidades para tejer las prendas que gusten, y por qué no, sean capaces de bordar la mejor versión de cada una. Como leí en uno de los post: “¡Que salga fuego de esos palillos!”

 

Relato de Cristian M. Caces / Algunas imágenes de Marina Torreblanca

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