RITOKITE

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Viven de la aventura por todo Chile, pero principalmente de su pasión por el Kitesurf. Alfonso Carrillo y Rodrigo Soza han comprado la libertad para enseñarles a otros a volar sobre el mar experimentando la adrenalina del viento y la costa pacífica.

Azul marino resplandeciente se observa la costa conconina desde la casa de Alfonso Carrillo, sobre Playa Negra. A pasos del mar idea nuevas propuestas para Ritokite, escuela de Kitesurf creada junto a su socio Rodrigo Soza para enseñar a otros a volar sobre el mar aprovechando el viento y las condiciones de balnearios como Ritoque, Matanzas y Pichidangui.

“Con Rodrigo nos conocemos desde el Mackay, aunque cada uno trabajó en diversas actividades. Yo por mi parte creé una app de delivery y luego quebré con la llegada de Uber y otras aplicaciones; Rodrigo, por su parte, trabajaba en la industria minera. Ambos decidimos asociarnos  para crear una empresa asociada al deporte aventura, es lo que amamos realmente”, cuenta Alfonso.

 

Matanza tiene más viento pero a su vez una marejada más completa, en cambio Ritoque con menos viento está más cerca de Santiago. Pichidangui por su parte brinda el espacio ideal para comenzar a navegar en Kitesurf.

 

La idea es aprovechar los recursos naturales del país con una costa de norte a sur para convocar a quienes desean aprender un deporte nuevo de forma segura. Se hace hincapié en este último factor, pues las clases de kitesurf se desarrollan en tres módulos. Los primeros dos – que constan de teoría, manejo del kit que incluye línea, barra, polea, además de la vela y tabla – se efectúan en Ritoque, mientras que para el módulo tres, empezar a navegar, se lleva a los alumnos a una laguna escondida en la zona de Pichidangui.

“Tenemos un spot que muy pocos conocen en esta playa ubicada en la comuna de Los Vilos. Es una laguna gigante que no supera el metro de profundidad; es excesivamente segura para que el instructor te pueda enseñar en tres horas a moverte sobre el agua en un kitesurf”, añaden los creadores de Ritokite, empresa que obtuvo este año fondos Sercotec.

Ambos admiten que los jóvenes buscan deportes nuevos, relacionados con la naturaleza, y muchos adultos de unos 40 años quieren experimentar algo fuera de lo convencional. Por ello en agosto añadieron a Ritokite el servicio de transporte con una Van para 19 personas con la idea de organizar un panorama completo que incluya además alojamiento y comida.

“Hacemos viajes con salida Santiago destino al Embalse Puclaro, en el Valle de Elqui, donde es habitual la práctica de deportes que combinan tabla y vela”, explican. La idea es salir un viernes después del trabajo para disfrutar a full el fin de semana sobre el agua.

AVENTURA EN TODO CHILE

Inquietos por la aventura, además del kitesurf, Alfonso y Rodrigo, junto a Maika Paoa crearon también este año la empresa Live Chile’s Adventures, operador turístico orientada al público extranjero que desea aprovechar los deportes extremos que se practican a lo largo del país, ya sea en la nieve, ríos, lagos o mar… la oferta es amplia con un sin número de actividades deportivas que mezclan la agradable experiencia de recorrer Chile conociendo gente con intereses afines además de lugares únicos en el mundo.

“Parte de nuestro sello es que nos encanta la aventura, por lo que constantemente buscamos nuevas alternativas, algunas  más extremas o donde puedas experimentar mayor adrenalina,  o simplemente vivir una historia inolvidable. Ejemplo de ello es el snowkite, que mezcla el snowboard con el kitesurf… en fin, diversas actividades para escapar del estrés y la rutina”, aseguran.

Fuera de la aventura propiamente tal, Alfonso Carrillo y Rodrigo Soza se contactaron con uno de los mejores diseñadores de velas del mundo en esta clase de deportes para crear Southkites, primera marca chilena de velas de Kitesurf.  A partir de ello no solo brindan clases, sino que además cuentan con el equipo de factura nacional para venderlo a sus alumnos.

A partir de esta marca propia, Southkites confecciona velas de Wing, una nueva modalidad del surf, kite, snow o Sup, que consiste básicamente en sujetarse con las propias manos – sin barras ni arnés – a esta vela para aprovechar las condiciones del viento. Un deporte que en la mirada de Alfonso Carrillo es mucho más simple de aprender y que debería ir aumentando exponencialmente en la costa y lagos de nuestro país.

 

Las clases de Kitesurf se dividen en tres módulos de tres horas cada uno. Cada hora bordea los 30 mil pesos.

  Redactado por Cristian M. Caces · Imágenes de Ritokite

INSTAGRAM: @ ritokite

www.ritokite.cl

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