EN EL ARTE NO HAY LEYES

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Asociando el acto del dibujo a procesos impulsivos de su propio cuerpo, la artista visual chilena radicada años atrás en Nueva York desarrolla un trabajo que surge de la observación de fenómenos naturales, a través de imágenes de archivo y registros personales que ilustran distintas escalas de percepción orgánica.

Enfrenta la obra de pie, con el papel colgado sobre la pared. Así dibuja la artista Josefina Frederick, seleccionada con un ArtistGrant en Vermont Studio Center y finalista de Artespacio Joven BBVA y Artefacto Casas de lo Matta 2018.

La artista visual chilena  opta por vivir  un tiempo en Buenos Aires hasta que en el 2014 se radica en Nueva York, realizando una residencia en SVA y siendo comisionada para un mural en Local Project, mientras que en el 2015 expone individualmente en la “Gran Manzana”. La obra reciente de Josefina nace de la observación de fenómenos naturales a través de imágenes de archivo y registros personales que ilustran distintas escalas de percepción orgánica: botánica, anatomía y geología.

“Mediante el dibujo manipulo la materialidad a través del borroneo, la monocromía y  distorsión para establecer una atmósfera de ficción y extrañeza que nos dan a pensar en imágenes de territorios y organismos abiertos a imaginar otros lugares posibles”, manifiesta la artista egresada de la Universidad Finis Terrae.

Criada en un espacio artístico, con frecuentes estímulos creativos de parte de parientes y ambiente escolar, @josefinafrederick actualmente se dedica por completo al dibujo, aunque ha trabajado con diferentes técnicas como escultura, pintura e instalación. “Si tuviera que recalcar algo de mi proceso de obra – reconoce – es la transición que viví de la escultura al dibujo. Si lo convencional es dibujar  para llegar al volumen, yo comencé a esculpir para llegar al dibujo”.

Interesante como conjugas tus propias esculturas con el dibujo…

“Al agrandar el soporte de papel, comencé a trabajar el trazo con el cuerpo más que con la muñeca, como lo hacía en la escultura, rescatando el volumen con líneas, luces y sombras. De hecho, ahora me cuesta trabajar sentada. Mi manera de enfrentar el material es parada y con el papel colgado sobre la pared. El espacio es fundamental para mí. El poder acercarme y alejarme  constantemente mientras dibujo”.

Sobre tu estancia en New York, mencionaste una especial atención al entorno.

“Independiente de todo lo que significa vivir en el extranjero en relación al cambio de rutina y cultura, uno está más atento al entorno. Esa atención me permitió observar también más detenidamente lo que pasaba en mi trabajo y el de los demás artistas que tuve la suerte de conocer”.

Expusiste individualmente en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo. ¿De qué trató la muestra?

“El dibujo Speaks Again fue parte de mi exposición individual realizada en Nueva York el año 2015.La muestra  se llamó Resistance Hero  (Héroe de la resistencia),  y consistió en una serie de dibujos  donde usé la figura del hueso como  elemento pictórico y  relator de historias. Transformando imágenes de libros de anatomía en paisajes naturales surrealistas”.

¿Qué rescatas en especial de tu estadía en Nueva York?

“Ir a las ferias, exposiciones, residencias, estar en una universidad  y meterse en las guaridas de investigación de estudiantes  de Columbia que estaban haciendo un master. … todo eso me reafirmó que en el arte no hay leyes”.

Cómo así…

“Cada uno con tiene manera de ver y representar las cosas. Cada uno tiene  un propio mundo interno y busca maneras de exteriorizarlo.  Y eso, en lo personal, más que dispersarme hizo que me comprometiera con mi forma de representación”.

¿Qué diferencia cultural en torno al arte llamó tu atención en Norteamérica?

“Lo extraño se valora más que lo estético en otros lugares. No es el cuadro para poner en la casa para que se vea bonito, cruza los límites; eso me sorprendía día a día. Descubrir esa belleza en lo estéticamente extraño”.

¿En qué te inspiras y cómo afrontas el arte desde allí en adelante?

“Siempre la inspiración comienza con la naturaleza. Las imágenes de archivo son fundamentales en mi proceso. Tengo una biblioteca de fotografías de anatomía y  geología, las cuales funcionan como referencia inicial. Desde una imagen concreta comienzo a trabajar, para luego ir abstrayendo y distorsionando la realidad mediante el dibujo espontáneo. Los dibujos se han ido apoyando poco a poco en sutiles elementos arquitectónicos, pero siempre predominando lo orgánico”.

¿Y en qué estás trabajando actualmente?

“Este último tiempo he estado desarrollando una nueva serie en torno a escenas cinematográficas. Estas imágenes son insinuadas y transformadas a través de dibujos orgánicos. Abriendo la opción de imaginar más de un lugar posible”.

Imagino una constante investigación…

“Mi trabajo surge de la observación de fenómenos naturales a través de imágenes de archivo y registros personales que ilustran distintas escalas de percepción orgánica. Ese interés es una constante en mi investigación, el cual ha sido traducido en escultura y dibujo. Intentando llegar a un estado de suspensión entre lo real y la ficción”.

¿Qué perspectiva tienes concerniente a la evolución en tu obra estos últimos años?

“No sé si hay una evolución en mi trabajo. Creo que a veces el proceso no es lineal, de hecho en ocasiones siento retroceder, que me pierdo… es complejo. Pero lo que si rescato es seguir avanzando y encontrar una coherencia en todo este camino”.

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