EL ETERNO SOL, Balwant Kaur y Gurinder Singh

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Con una década de trayectoria, y tras aprender música con los más prestigiosos maestros de la India, este matrimonio radicado en el balneario de Maintencillo va por cada pueblo, ciudad, y país, iluminando a personas con melodías sagradas. Escrito por Claudio Ibacache · Imágenes gentileza de Kaur y Singh

Entre las playas de  la incipiente localidad de Maintencillo, vive un matrimonio que durante la última década ha viajado por varios países con un fin único: servir a la divinidad a través de su conocimiento musical.

Después que cada uno hizo su propio descubrimiento espiritual, Balwant Kaur (37) y Gurinder Singh (35) – Paulina Rosales e Isaac Rivas, nombres respectivos de nacimiento – , decidieron tomar sus maletas y conocer a los maestros más reconocidos del país asiático, para obtener la sabiduría en el arte del canto e instrumentalización.

Conversamos con Kaur quién nos comentó cómo ha sido esta aventura, cómo aprendieron la música clásica de una de las culturas más milenarias y fascinantes del planeta y qué les depara, artísticamente hablando, este 2019 al matrimonio.

¿Cómo se conocieron?,  ¿ambos  ya estaban insertos en la “onda espiritual”?

“No, todo lo contrario. Nos conocimos mientras realizábamos clases sociales en una toma de terreno por el año 2000, donde  mi esposo hacía talleres de arte y yo, era la directora del centro”.

Entonces, ¿cómo llega la espiritualidad a su vida?

“Bueno, Gurinder viaja durante tres años a Brasil y conoce una comunidad espiritual en el Amazonas, es ahí donde estudia música y empieza a desarrollar esta faceta mística. En mí caso, desde mi niñez desarrollaba el canto y practicaba Kundalini – rama del yoga donde se desarrolla la energía –”

¿Y cuándo se vuelven a juntar?

“A finales del año 2009, ahí  nos reencontramos, coincidimos con los intereses y estábamos en otra etapas de nuestras vidas. Estuvimos de novios un tiempo y luego, decidimos casarnos y formar una familia”.

LECCIONES ANCESTRALES

Ustedes fueron a la India para aprender música, cuéntanos esa experiencia.

“Cuando nos volvimos a juntar, decidimos viajar para estudiar y ahí encontramos a Ustad Narinder Singh- uno de los maestros musicales más reconocidos del norte de India -, que nos enseñó la música clásica del país, y así estuvimos estudiando con él y con Amma, quien también es nuestra maestra”.

Me imagino que debe haber algún tipo de prueba para ser aceptado como alumno…

“Me acuerdo que él nos preguntó: ‘¿por qué quieren aprender?’, e intuitivamente le respondí, ‘porqué quiero servir a través del canto, quiero cantarle a la divinidad’, para la gente de ese país, el canto está muy apegado a la espiritualidad”.

Entonces estudiaron en la India con Ustad Narinder Singh…

“Claro, cada cierto tiempo íbamos a India a estudiar. A veces nos quedábamos un año, un par de meses. Pero ahora tenemos dos hijos pequeños, por lo que es difícil viajar”.

¿Aprendieron a tocar algún instrumento o solo recibieron lecciones de canto?

“Según las enseñanzas del maestro, si uno aprende a cantar bien puede tocar cualquier cosa, es parte de su filosofía, incluso el cuerpo es un instrumento.  En nuestro caso, complementamos nuestras voces con una tabla (tambor) que es percusión y un armonio, el cual es de viento”.

MÚSICA Y PÉTALOS DE FLORES

Me habían comentado que ya habían recorrido múltiples naciones.

“Sí, ya nos hemos presentado en América Latina y en Chile, principalmente, aunque también hemos tenido recitales en la India, incluso hace un par de años llegamos a tocar en el ´Templo Dorado’ ubicado en Amristar, uno de los lugares sagrados donde se siente una energía muy especial”.

¿Alguna anécdota que nos quieran compartir?

“Una vez fuimos invitados a un pueblo en la India, para el cumpleaños de uno de los gurús, me acuerdo que llegamos y la gente grito: ‘¡Aquí vienen los músicos!’,  y nos empezaron a lanzar pétalos de flores como recibimiento. Pero no hicieron eso porque éramos un dúo famoso ni algo de ego, es porque en su cultura la música es algo sagrado, ¿entiendes?, fue una experiencia maravillosa”.

¿Han tenido un recibiendo similar en Chile?

“En Chile hemos tocado ante tres mil personas en el teatro Caupolicán, ese ha sido el público más masivo que hemos tenido. Nos invitaron el 2016 a telonear a Snatam Kaur, una de las compositoras más grandes de la música india, y tuvimos buena aceptación. También hemos participados en eventos más pequeños y festivales costumbristas a nivel local”.

EL ETERNO SOL

En su disco, tienen una versión al español de una canción bien famosa en el mundo del yoga, que es “El Eterno Sol”…

“Sí, y lo divertido es que la canción, no es hindú – comenta entre risas-,  fue creada como una composición de rock en Estados Unidos a fines de los sesenta y al Yogi Bhajan (maestro de kundalini), le gustó e institucionalizó, pidiendo que en cada clase de esta práctica los alumnos debían cantar ‘El Eterno Sol’  al final de la sesión”.

Llama la atención que no solo realizaron una versión en español, además es como bien localista…

“Sí, la realizamos fusionado lo aprendido en India con sonidos  latinoamericanos,  es bien andino con matices de folclore boliviano. Ha tenido una súper buena aceptación…”

¿Qué tan buena?

“Pues, gracias a comentarios y videos que nos han mandado, sabemos que en varias partes de Chile y América Latina  utilizan nuestra versión para cerrar las clases de  kundalini yoga, e incluso nos comentaron  que en China han tocado la canción. Para nosotros es una bendición”.

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