CEPA FAMILIAR

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La viña Cousiño Macul, hoy en las manos de la sexta generación de la familia Cousiño, continúa escribiendo orgullosa la historia de su tradición vitivinícola.

Visitar la Viña Cousiño Macul es sumergirse en la historia de los vinos más finos del mundo. Un viaje en el tiempo que nos transporta a comienzos del siglo diecinueve entre parras y construcciones de época. Paseo imperdible para los amantes del Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Syrah y Merlot al descubrir un tesoro escondido en medio de Santiago, en los faldeos cordilleranos – subregión del “Alto Maipo” – donde los sentidos se agudizan entre aromas y sabores de exóticos vinos inmersos en la narrativa de fascinantes historias.

Fundada en 1856,  el viñedo se vanagloria como única empresa vitivinícola que permanece en las manos de su familia fundadora. Hoy es manejada por la sexta generación de los Cousiño – los tres hermanos Carlos (presidente), Emilio y Arturo Cousiño Valdés – quienes asumieron la misión de perpetuar el negocio más tradicional del clan manteniendo la producción de vinos de clase mundial. Un producto  auténticamente chileno, de carácter e identidad,  que expresa el sabor único del Valle del Maipo.

Aunque es el negocio más pequeño de la familia Cousiño, es el más querido y el único que lleva su nombre en la etiqueta. El propio actual presidente de la viña reconoce que en esta empresa “involucramos una pasión y una tradición que no necesariamente están en los otros. Mi familia comenzó con la minería; después fue a la industria del vino, que siempre fue una actividad más pequeña. Curiosamente es a la que más tiempo le dedicamos personalmente, mientras que otros negocios están manejados por gerentes”.

TOUR SUSTENTABLE

En bicicleta o como una relajante caminata, el tour se inicia en las antiguas vides que dan origen a distintas clases de vino, momento para apreciar el paisaje de interminables plantaciones extendidas por más de cien hectáreas corriendo en dirección a la cordillera. Un fascinante panorama para recorrer las viñas y probar uvas de parras con más de 80 años de antigüedad, traídas directamente desde Francia, además de visitar la propiedad de la familia Cousiño, estructura que se ha mantenido casi inalterada en el tiempo.

La antigua bodega constituye un patrimonio tangible del vino nacional. Construcción en ladrillo y calicanto terminada en 1877 donde se esconden las viejas pipas de madera utilizadas para los procesos de fermentación y envejecimiento del vino. Actualmente en desuso, constituyen un testimonio de antiguas tecnologías, hoy consideradas obsoletas, reemplazadas por modernos contenedores de acero inoxidable y roble francés que sirven al proceso de fermentación y envejecimiento respectivamente.

La ruta continúa por lo que es posiblemente la joya más importante de la viña, el antiguo cuarto de envejecimiento escondido a siete metros bajo tierra. Este recinto, iluminado solo por candelabros, tiene la particularidad de su fresca temperatura, logrado gracias a un ingenioso sistema de dobles paredes, que logra mantener el espacio a aproximadamente catorce grados centígrados.

LA HISTORIA DEL VINO

La historia del viñedo se remonta a mediados del siglo diecinueve. Mientras formaba la Hacienda Macul, Matías Cousiño murió en 1863, dejando en manos de su hijo Luis – acompañado por su esposa, Isidora Goyenechea-, su propio sueño. Para cumplirlo, viajó a Europa para comprar variedades francesas originales: Cabernet Sauvignon y Merlot de Pauillac, Sauvignon de Martillac (Graves), y Chardonnay y Pinot Noir de la Borgoña.

Luis Cousiño murió inesperadamente a la edad de 38 años, y su viuda, Isidora Goyenechea, tomó el timón de las empresas de su marido, consolidando las actividades de la vinificación.

En 1885 contrató al renombrado enólogo francés, Pierre Godefroy Durand para adaptar las vides francesas al suelo y clima de Macul. El propio hijo de Pierre, Raúl Durand, continuó los pasos de su padre en el predio de Macul. Sin duda, la familia Cousiño jugó un rol importante cimentando los altos estándares de la industria del vino chileno. Por tal razón, no nos sorprende que Hugh Johnson, el mundialmente conocido historiador y experto en vinos, haya definido  a Cousiño Macul como el “First Growth of Chile”, o bien, “la casa más prestigiosa”.

 

 

 

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