Aurelio Montes. A la conquista de nuevas cepas

Apasionado, indomable y de espíritu innovador, Aurelio Montes Baseden ha forjado una destacable trayectoria hasta llegar a ser uno de los viñateros más reconocidos de Chile. El principal socio y fundador de Viña Montes ha recorrido un camino sin una pauta predefinida, sin grandes ambiciones, solo poniendo corazón  y una profunda dedicación en  aquello que ama.

Por Marcela Cademartori / Imágenes: Galería de Fotos de Montes

Una infancia en donde el campo y la vida al aire libre eran parte de sus entretenciones, fueron cultivando un camino,  que con los años, llevaría a Aurelio Montes a ser reconocido en Chile como El señor de los vinos.

Estudiando agronomía en la Universidad Católica de Chile, comenzó a florecer su interés por el mundo de los vinos, y mientras la mayoría de sus compañeros se dedicaba al tema de la fruta, porque era el boom, Aurelio se inclinó por la enología. “El día en que di mi examen de grado me llegó una oferta de Viña Undurraga. A los dos años ya estaba como enólogo jefe”, experiencia que se extendería por más de una década.

El segundo paso que se presentó  en la carrera de Aurelio fue su ingreso a Viña San Pedro, un desafío totalmente distinto. “Al ser una producción más grande y masiva conocí dos mundos diferentes, llegando a comprender que Chile se merecía mucho más de lo que se estaba haciendo en materia de vinos hasta el momento”, recuerda.

Viaje de exploración

Si hay algo que caracteriza a Aurelio Montes Baseden – actual presidente de Vinos de Chile – es su indomable espíritu aventurero, el mismo que lo llevó a conformar una viña propia, sueño que comenzó a gestarse en 1987, época en que el vino chileno recién intentaba dar sus primeros pasos hacia el exterior.

“Sin muchas pretensiones me asocié con cuatro amigos, cada uno especialista en sus respectivas áreas, con la idea de vender unas 30 mil cajas de 12 botellas en un plazo de cinco años. Aunque en un principio era más bien un hobby, habíamos cumplido la meta  al cabo de sólo dos”, relata a Costa Magazine el principal socio y fundador de Viña Montes.

El inesperado crecimiento, les hizo notar que, dada la variada geografía de Chile,  existían grandes oportunidades para la producción vitivinícola nacional. “Nuestra tierra posee múltiples y variados paisajes, desde los cuales se pueden extraer buenas cepas. Y es acá donde yo  busco  una constante innovación”, enfatiza el enólogo de 71 años de edad.

Desafiando límites

Catalogado a todas luces como una locura, Viña Montes fue la primera en plantar sobre las laderas de los cerros a 45 grados en el Valle de Apalta, en una zona desconocida de Colchagua, para producir uvas tintas.

Años más tarde, y fiel a su espíritu innovador, Aurelio apostó por desarrollar nuevas cepas en la costa de Zapallar, desafiando los límites de la agricultura tradicional. De estos viñedos nació Outer Limits.

En 2017 llevó a Viña Montes a la Isla de Chiloé, realizando estudios y pruebas a partir de la plantación de viñedos de las variedades Sauvignon Blanc, Riesling, Chardonnay, Pinot Gris, Pinot Noir y Gewürztraminer en la isla Mechuque, a mil doscientos kilómetros al sur de Santiago de Chile.

Impregnado con altas dosis de creatividad, hoy  tiene la idea de producir vinos en la Cordillera de Los Andes.  ”Estamos muy acostumbrados a lo que se cultiva en Casablanca  o en la  zona costera para obtener frescor en el vino, pero poco se ha mirado  hacia la cordillera,  donde puede resultar algo muy interesante”, augura.

De gustos & mercados

La convicción de Aurelio Montes de que Chile era capaz de producir vinos de buena calidad, con los años se convirtió para su marca en su mejor carta de presentación. “Tener a uno de nuestros vinos en un restaurante en la ciudad de Burdeos en Francia es realmente un honor”, confiesa.

“Ahí es cuando vuelve a cobrar sentido mi tesis de que somos capaces de producir vinos de calidad y que, además, tenemos el potencial de innovar – recalca-. Esa es mi motivación: buscar y explorar un lugar donde se pueda desarrollar un vino  que sorprenda al consumidor”.

Y entre múltiples variedades, ¿cuál será la cepa preferida de este enólogo?  “Qué difícil pregunta, porque de cada uno te podría decir cosas positivas. Creo que por tradición hemos sido buenos consumidores de Cabernet Sauvignon, pero los Carmenère y los Syrah también han entrado bastante bien.  Me cuesta inclinarme por alguna en particular. Prefiero hablar de lo atractivo que es la innovación y descubrir lugares para producir nuevas cepas”.

Dueño de una enérgica personalidad, soñador, aventurero, osado,  sobran los calificativos para describir  una de las personalidades más reconocidas en la industria vitivinícola chilena por ser pieza fundamental de la internacionalización del producto. Tras siete décadas de vida, Aurelio Montes Baseden ha construido su camino y también su vida con dos pilares fundamentales, el vino y su familia.

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