AREQUIPA

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La fidelísima ciudad blanca. Texto: Carlos Cisternas · Fotografías: Carlos Cisternas – gentileza Promperú

Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú desde tiempos de la colonia, hoy sigue sorprendiendo con diversos atractivos que ponen de manifiesto el porqué esta ciudad es Patrimonio Cultural de la Humanidad.  Bienvenidos a Arequipa!

Fundada el 15 de agosto de 1540, bajo la denominación de “Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunta” en nombre del marqués Francisco Pizarro, nace Arequipa, más conocida como la “ciudad blanca”. Una estratégica ciudad que mantiene fuertemente su tradición en la cultura, religión y gastronomía.

Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, Arequipa y su casco histórico demuestran la vasta influencia española desde su fundación a nuestros tiempos. Una mezcla de cultura incaica con la europea, que eleva muy bien la posición actual de un Perú que ya sobresale gastronómicamente y por su historia. 

Considerada la segunda ciudad más grande del Perú y con mayor número de habitantes, Arequipa, conocida también como la ciudad de la eterna primavera en el país vecino, sorprende a todo quien la visite. Si bien los motivos sobran, la reinvención y la incorporación de otras culturas en la actual Arequipa, es sinónimo de la búsqueda de una ciudad que se promociona muy bien y por sí sola, gracias a su gastronomía y su arquitectura con materiales que sobresalen de lo común que el resto del país incaico.

Una autonomía que ha significado por antaño un sentimiento ciudadano independentista, que en materia histórico – político, casi se separa del país muchos años atrás para crear la República Independiente de Arequipa, más otras localidades del Perú. Un hecho que si bien no se concretó;  sí generó una independencia en sus costumbres y sobre todo en su gastronomía.

Arequipa, ciudad CONSTRUÍDA en sillar

El centro histórico de la ciudad exhala sentimiento y devoción en cada una de las construcciones de estilo colonial hechas en sillar, piedra blanca característica que fundó los cimientos del casco histórico; ella está por donde se mire y camine, así como también está la influencia española, muy fuerte en esta región, al punto de que toda construcción tiene un patrón fundamental: La tradición religiosa.

Los conventos de la alta sociedad del siglo XVI y XVII sumado a la gran cantidad de iglesias que recorren cada calle (noventa en total) son el legado histórico que dejó la época del Virreinato del Perú en Arequipa. Una ciudad muy cercana al reinado de Carlos V y de ahí en adelante a los distintos monarcas que lo sucedieron, la influencia de la Península Ibérica fue muy estricta.

La Plaza de Armas de Arequipa es el fiel reflejo de esa influencia histórica española, donde se encuentra la Catedral o Basílica de Arequipa, en conjunto con los portales de la ciudad, la Iglesia La Compañía, la iglesia de Nuestra señora de la Merced. Eso, sumado al convento de Santa Catalina en pleno Centro Histórico, más la iglesia de San Agustín, el templo de la Tercera Orden, la Mansión del Fundador, entre muchas otras iglesias y conventos. Vale destacar el Mirador de Yanahuara, desde donde se visualiza el volcán Misti y el Colca así como toda la ciudad de Arequipa.

Picanterías Arequipeñas, tradición familiar

Si bien Perú se caracteriza por sus exquisitos sabores a nivel internacional, Arequipa ofrece una propuesta distinta. Con más de mil platillos sólo de la región, en esta zona del país, la influencia ibérica influyó también en la diversidad de guisos que puede encontrarse, así como en la propuesta a la que derivó la ciudad también. Las Picanterías, son los típicos restaurantes de la zona, un claro ejemplo de la tradición y autonomía donde lo dirigen prácticamente sólo mujeres. Otra de sus particularidades es utilizar técnicas de antaño en la elaboración de los platos más insignes de Arequipa. 

Platos como la “ocopa de camarón”, el rocoto relleno, pepian de cuy, almendrado de pato, pallar con almejas,  arroz de rabos, el sango de trigo, por mencionar algunos, son un claro ejemplo de que los sabores arequipeños predominan a los platos más conocidos a nivel internacional. En postres, la mandioca con fruta y el arroz vicuña son los más característicos. Un deleite aparte es la chicha de maíz morado que se vende en tres formatos sumamente grandes hasta para el más sediento.

Restaurantes emblemáticos de la ciudad: “La nueva Palomino, Picantería”, Victoria Picantería, La Casa del Pisco, “Picantería La Mundial”, el restaurant “Chicha”, del Chef Gastón Acurio y Típika restaurant turístico, son algunos de los establecimientos gastronómicos que dejan un sabor único en el paladar, con platos que de seguro no se encuentran en la mayoría de las cartas en restaurantes peruanos en Chile.

Lanas de Alpaca, una tradición

La zona es reconocida por su industria textil de camélidos, principalmente de alpaca que llena de colorido sus tiendas, desde lo más selecto a lo más variado de Arequipa. Allí existe una gran cantidad de camélidos para la producción de lanas en distintas opciones. Para su tratamiento, la industria textil la viene desarrollando desde hace muchos años en diversas empresas, donde ha incorporado técnicas ancestrales del Imperio Incaico y a su vez tejedores de otras localidades como Puno o Cuzco, quienes imprimen un sello propio.

El verdadero chocolate

Uno no puede irse de Arequipa sin probar los deliciosos chocolates de la zona, así como los alfajores de distintos sabores rellenos de dulce de leche. “El chocolate peruano es chocolate real, jamás golosina”, afirman los entendidos en chocolate. Al menos la tradición de las empresas más pequeñas radica en sentir la experiencia del chocolate, más allá de lo que ofrecen las grandes marcas. Las clases magistrales de chocolatería son un must en el casco histórico de la ciudad. Allí se puede sentir y degustar el cacao al natural, donde se desglosa la manteca de cacao, la cocoa y el resultado de la suma o resta de ellos en chocolate blanco,  negro y sus variaciones en leche y azúcar.

Un envolvente recorrido lleno de historia y sabores únicos que nos ofrece Arequipa, un destino imperdible para quienes quieran conocer un Perú lleno de tradiciones e historia. 

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