ALEX ANWANDTER

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“Mi disco es hablar de todo lo que me importa profundamente mientras bailo”.

Viviendo en Estados Unidos y con una mirada concreta del escenario sudamericano, el cantante chileno hoy se consolida en el mundo de la música con mensajes que se escuchan fuerte pero no dejan de estar cargados de ritmo y optimismo. Con una exitosa presentación en el Lollapalooza de Argentina, Alex Anwandter mantiene una línea alejada de los estereotipos y ahonda en el cambio de lo establecido.

Anwandter (36), productor y músico que comenzó su carrera como líder de Teleradio Donoso, logra deslumbrar con lo que muchos llaman su género como “pop político” donde sus tres discos a cuesta avalan una carrera construida en la importancia de los temas sociales.

Como seda entre sonidos soul y disco, pasan los planteos y dispara contra las instituciones: “Pienso en mi trabajo como un vehículo de reflexión, donde yo planteo una especie de imaginario donde el público y yo convivimos un rato pensando en algún tema en particular – afirma Alex -. Usualmente, me interesa desmantelar narrativas opresivas que están naturalizadas”.

Comprometidos con las problemáticas que aquejan nuestro país, Latinoamericana se vuelve una experiencia para “resurgimiento del fascismo” según sus palabras, haciendo un vuelco con respecto a su disco Amiga (2016). COstaConversamos con el artista sobre sus diferencias, aspiraciones y de la crítica a la industria musical.

¿Tú estilo propio es fundamental en tu apuesta musical? ¿Es algo que debes cultivar?

“Creo que el estilo es realmente propio si es orgánico o natural, eso de volverse como una especie de producto que estás intentando vender no me interesa realmente. En ese sentido, no tengo que cultivar nada sino sólo ser yo mismo”.

¿Crees que existe un estereotipo del cantante masculino?

“Creo que hay bastantes estereotipos. Hoy en día, más que un estereotipo de actitud, hay un estereotipo de belleza. Básicamente, blanco, joven, flaco y del primer mundo”.

Estás inserto en esta industria… ¿Cómo ves la música local en cuanto a su proyección internacional? ¿Es importante el reconocimiento en festivales, por ejemplo, para proyectar una carrera?

“Me cuesta mucho siempre responder esta pregunta porque aún no encuentro que haya realmente una industria en Chile. Todos los años  músicos y artistas deben competir unos con otros para ganar unos fondos que no alcanzan realmente para realizar proyectos a nivel de industria internacional. Los demás quedan completamente desamparados o bien expuestos a un mercado casi inexistente y una cultura aún escéptica a lo local. Todo esto se refiere a la mayoría de los músicos, no a los poquísimos productos chilenos apoyados por multinacionales. Esas son excepciones y tienden a ser, como dije, productos”.

EXPLICAR MENOS, SUGERIR MÁS

En tus RRSS eres muy activo con el acontecer nacional, ¿qué opinas del movimiento feminista? ¿Te consideras feminista?

“Creo que el movimiento feminista es probablemente la cosa más necesaria que ha sucedido en décadas, sino siglos. Sobre considerarme feminista, una de las cosas que he aprendido es que la responsabilidad de uno, como hombre, es escuchar ante todo. Y haciendo eso aprendí que uno puede apoyar y acompañar el feminismo, más que atribuirse ser feminista uno mismo”.

Las letras de tus canciones están ancladas a los tiempos de hoy en cuanto a la contingencia, ¿son mensajes directos o vas hacia la ironía como forma de reaccionar?

“Pienso en mi trabajo como un vehículo de reflexión, donde yo planteo una especie de imaginario donde el público y yo convivimos un rato pensando en algún tema en particular. Usualmente, me interesa desmantelar narrativas opresivas que están naturalizadas”.

Ganaste el premio Maguey Icono Queer por promover la cultura sexual libre y abierta, ¿continúa este nuevo álbum en la línea que quieres proyectar con tu música?

“Creo que el premio me lo dieron por un compromiso de mi trabajo a visibilizar identidades sexuales diversas, tratarlas con amor y darles un espacio. Probablemente el último disco que hice, Latinoamericana, es el menos abocado a explorar esas temáticas. Eso es porque, por un lado, sentí que ya lo había hecho bastante en mis dos discos anteriores y, por otro, porque el foco de éste estaba puesto más en la experiencia latinoamericana actual, en particular el resurgimiento del fascismo”.

La danza y los ritmos movidos han sido una herramienta para impulsar la unión de una comunidad como la latina…

“Me gusta la música bailable como un terreno de interacción colectiva desde donde yo puedo hablar de temáticas colectivas. El cliché al respecto es que la música bailable es superficial y hedonista, pero a mí me gusta justamente hacer lo opuesto: hablar de todo lo que me importa profundamente mientras bailo”.

 

Por Catalina Maldonado S. / Fotografías de Francisco Salmeron

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