PARQUE ANDINO JUNCAL

PARQUE ANDINO JUNCAL

El Parque Andino Juncal nos entrega un paisaje glorioso, lleno de luz, vida e imponentes vistas de la Cordillera de los Andes. También, nos invita a conocer parte de la historia de nuestro país, ya que para llegar a nuestro destino debemos pasar por la antigua hacienda Chacabuco - lugar donde se desarrolló la batalla que entregó la libertad a los patriotas en 1817-, conocer el Salto del Soldado, visitar la hermosa ciudad de los Andes y observar la antigua estación Clark, ruinas de lo que fuera el famoso ferrocarril trasandino. La provincia de los Andes tiene esto y mucho más para entregar al turista.

Este parque representa dos tercios de la cuenca del río Juncal, y está en el pie del Glaciar Juncal. En la propiedad hay aproximadamente 24 glaciares, a lo menos seis humedales de importancia y numerosas fuentes de agua prístina. Por estas razones en mayo de 2010 fue otorgado la categoría de protección Ramsar, el protocolo internacional para la protección de humedales [Ver recuadro].

Para llegar al parque viniendo desde Santiago debemos tomar la ruta por la autopista Los Libertadores, si vamos desde Viña del Mar entonces la ruta 57, con tal de pasar la ciudad de Los Andes hasta el camino que nos lleva al paso fronterizo Los Libertadores. Después del último peaje y justo antes de comenzar a subir por cuesta Caracoles, veremos un pequeño letrero que de manera modesta nos invita a visitar el Parque Andino Juncal.

Quienes aman la historia podrán observar en la entrada las ruinas del ferrocarril trasandino inaugurado en 1910 y que funcionó hasta 1984, una colosal obra de ingeniería y construcción para la época. En la actualidad solo quedan los vestigios, antiguos túneles y añosos cobertizos que bien podrían ser declarados ruta patrimonial.

 

AL INTERIOR DEL VALLE

Irrumpiendo en el valle, diez kilómetros al interior, se  debe sortear el cauce del estero Mardones que a veces por deshielo baja con mucha fuerza arrastrando algunas piedras. Al cruzar se llega a una antigua casa de piedra, antaño refugio de arrieros  convertida en una hermosa morada para recibir al visitante. En este lugar se nos explica la misión del Parque Andino Juncal: ser un ejemplo de conservación con la visión de sustentabilidad.

Al cruzar el estero, saltando de piedra en piedra, llegamos a una zona de áridos donde la morrena uniforme del glaciar se dispersa debido a milenarios movimientos. Aquí comienza una leve ascensión para luego de 30 minutos divisar el imponente glaciar Juncal que se descuelga de una gran masa de hielo conectada a otros glaciares adyacentes.

Debemos considerar que estamos a una altura de casi 3.000 metros y el macizo que está frente a nosotros es el cerro Juncal con casi 6.000 metros de altura, por lo tanto, lo que observamos es un glaciar de casi 3 kilómetros  de extensión,  una de las montañas que más exigencia física exige al escalador aunque también una de las más bellas de la zona central de Chile.

Por lo general, se toma una hora de descanso más que nada para obtener fotografías o caminar un poco en la inmensa morrena. Al atardecer, felices y admirados, emprendemos la ruta de regreso hasta la entrada del primer y único parque de los Andes Centrales, además de ser el primero en manos privadas en toda Latinoamérica y el Caribe, en obtener la designación de importancia internacional por la Convención Ramsar, un maravilloso ejemplo de conservación ecológica y turismo sustentable.