EL SALVAJE OESTE AUSTRALIANO

EL SALVAJE OESTE AUSTRALIANO

En octubre les conté sobre mis exploraciones en el sudeste australiano, una región extraordinariamente biodiversa, y que a pesar de su baja población, sigue siendo la más habitada del continente. Hoy viajaremos al lejano oeste, al estado de Western Australia – también conocido como el Estado de Oro o el Estado de la flor silvestre – que consiste en un tercio del país con 2.6 millones de habitantes. Algo así como la mitad de la población de Santiago ocupando un área cuatro veces la de todo Chile.    

Texto e imágenes por Damien Esquerré.

 

Fuimos en busca de reptiles únicos, los más extraños de todo el planeta, recorriendo cuidadosamente cada rincón que pareciera hospitalario para estas especies desde Perth (la capital del Estado) hacia el norte, en total unos 3 mil kilómetros de ida y regreso por tierra. En esta expedición, me acompañaron dos herpetólogos de Estados Unidos, Ian Brennan y Dan Paluh, expertos en geckos, un grupo de lagartos extremadamente diverso y especial que existe hace más de 100 millones de años. Estos curiosos animales serían el gran foco del recorrido.

Si bien mi principal objetivo eran las serpientes, aparecieron muy pocas en el camino, una gran decepción que refleja la naturaleza de quien busca animales raros y exóticos. Hay que aprender a vivir con la frustración de recorrer grandes  distancias y pasar días buscando una especie que posiblemente nunca encontrarás.

 

Tierra de Reptiles

Una criatura frecuentemente encontrada en Australia pero que nunca deja de asombrar es el “lagarto cono de pino” (Tiliqua rugosa), un reptil robusto con una gruesa armadura de placas que le dan protección ante cualquier depredador en su ambiente. A pesar de su rudo aspecto, estos animales son conocidos por su fidelidad, a veces reuniéndose con la misma pareja en cada ciclo de apareamiento hasta por 20 años.

Por supuesto, estando con dos adictos a los geckos, y siendo Australia el país con más especies de ellos, encontramos montones de estos pequeños animales, de todas las formas y colores que presentan. Uno de los más hermosos es el “gecko de cola espinosa” (Strophurus strophurus). El inconveniente de  atrapar a uno de ellos conlleva a la desagradable situación de tener las manos cubiertas de una olorosa y pegajosa sustancia que exprimen de sus colas, con la intención de desalentar a los depredadores.

De todos los geckos que vimos, el título más extraño se lo concedemos al “lagarto sin piernas de Burton” (Lialis burtonis), una especie con un largo hocico que carece de patas delanteras y solo tiene patas traseras rudimentarias. Se ha vuelto un cazador de lagartijas, convirtiéndose en términos funcionales en algo similar a una serpiente.

 

El inicio de los tiempos

A pesar de no haber visto muchas serpientes, y no encontrar ninguna de las grandes o altamente peligrosas, nos cruzamos con ejemplares bastante interesantes por sus hábitos secretivos, subterráneos y ser tan poco conocidas, como la “serpiente nariz de pala” (Brachyurophis semifasciatus) y la “serpiente coral australiana” (Simoselaps bertholdi).  Estas especies pasan la mayor parte de su tiempo bajo tierra, pero es posible encontrarlas durante la noche cuando se mueven por la superficie. 

Otro fascinante grupo de reptiles icónicos de Australia son los “lagartos monitores”, entre los cuales pudimos ver al monitor de Gould (Varanus gouldii). Estos animales, a diferencia de la mayoría de los reptiles que cazan mediante espera y emboscada, son depredadores activos que se mueven constantemente en busca de presas. Lagartos notoriamente grandes y agresivos, entre los cuales se encuentra el dragón de Komodo que conoceremos en detalle en nuestra aventura por Indonesia en una futura edición de Costa Magazine.

Pero no todo en la expedición fueron escamas. Paramos a apreciar los estromatolitos, estructuras minerales creadas por microorganismos vivientes que tienen su origen cercano al amanecer de la vida en la tierra, 3.7 billones de años atrás. El sudeste australiano es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden apreciar, lo que me recuerda la enorme franja de tiempo que abarcan los suelos rocosos de Australia.

Debido a su nula actividad volcánica contiene rocas que abarcan todas las edades, llegando al inicio de los tiempos. Nuestro viaje continuará por este antiguo continente. Pronto exploraremos los trópicos del norte y la gran barrera de coral donde nos encontraremos con los reptiles mas titánicos del mundo. ¡Nos vemos pronto!